Escribir es Reescribir

Un día “el productor” se me acercó y dijo: “Es muy largo”.
Lo curioso es que yo sabía perfectamente a lo que se refería. La versión del guión que él había leído constaba de 140 páginas. Si el formato del guión estaba escrito cumpliendo ciertos estándares, eso se podía traducir en aproximadamente 140 minutos. Más de dos horas de película y ni hablar de la cantidad de material a rodar.

“Es muy largo” me dijo y comentamos el esfuerzo que supone realizar una película como esta y que no valía la pena añadir un esfuerzo extra.
Desde entonces, hace un mes aproximadamente, comencé a trabajar en la nueva versión. Para muchos autores esto supone un suplicio, ya que llegan a amar tanto su obra que no saben por dónde cortar. Reconozco que según la obra, esta tarea puede volverse más o menos titánica, pero todo se simplifica cuando la historia es clara y los objetivos concretos.

No suelo enamorarme perdidamente de mis guiones, quizás porque no los veo como un producto. Para mí un guión es un proceso que sólo acaba cuando la película está en los cines, o en la ventana de distribución que corresponda.

Y exprimiendo más, con las nuevas tecnologías, ahora, es posible desarrollar historias cuyo guión nunca terminará de escribirse. Es una nueva manera de contar historias, pero no nos alejemos del tema.

Este proceso de reescritura no es sólo replantearse la estructura y los personajes. No seré el primero en descubrir esa sensación de “¿esto lo escribí yo?” al leer algo que se ha creado anteriormente. Y entonces llegan las alegrías… y las decepciones. Considero que el autor debe ser autocrítico en pos de una obra mejor. Cuando una escena emociona al leerla y es adecuada para todo el conjunto, entonces hay que dejarla. Pero si hay diálogos superfluos, escenas vacías, personajes planos, sobra decir que hay que reescribir.
Aún cuando se haya intentado seguir alguna estructura dramática (de tres actos u otra), se haya pensado el objetivo del personaje, el poder del antagonista y los mil y un consejos que dan los eruditos, siempre, siempre habrá que reescribir.

Porque el guión es algo orgánico.

Y como todas las cosas orgánicas, debe crecer, madurar. Y el guión de EL IMPERIO INCA – LOS HIJOS DEL SOL, no es la excepción. Tras un mes de intenso trabajo, he reducido el guión de 140 páginas a 98. ¿El resultado? Yo feliz.
La historia no sólo se ha consolidado sino que las características propias de los personajes se han fortalecido. Es por eso que no hay que temerle a la reescritura, aunque en la mitad del camino uno siente que lo ha destruido todo.

Una nueva etapa vendrá dentro de un tiempo, luego que tres profesionales del sector hayan leído y emitido su crítica sobre esta nueva versión. No puedo poner sus nombres por ahora, pero si me lo autorizan, les aseguro que cada uno de ellos tendrá un post 😉

Mientras tanto, para los más curiosos, para los que quieren aprender, o para los que quieren reforzar sus conocimientos les invito a visitar mi MANUAL DE CINE.

Este “manual” es una especie de recopilación de teorías, consejos, sugerencias y demás hierbas, que ayudan al desarrollo de una obra audiovisual. Obra, que al ser hecha manual-mente (con las manos), se vuelve “artesanal”.

Comentarios de FB

2 Comments

  1. dani

    genial!good work!!
    que la inspiración te encuentre trabajando!!

    d

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  2. adrian

    Grandes palabras de una grande como tú, Dani!! Gracias…

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